martes, 7 de enero de 2014

Españoles, declaremos la guerra a Cataluña para salvaguardar la Unidad de España

Estimados españoles y líderes europeos,

Se que hace poco han recibido una misiva, es decir, una carta, de Artur Más, no por los servicios de inteligencia, más bien porque ha sido ampliamente publicitada a bombo y platillo, solicitando el apoyo del Presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña a su proceso de independencia, a su proceso soberanista nacional.

Quería escribirles para que no apoyen a este peligroso separatista y, valoren los beneficios para España y Europa de generar una guerra en su interior, regresando a posiciones enrrocadas y enfrentadas de identidad, posturas de  soberanía nacional más marcadas donde se prime lo que nos separa y lo malo de los otros. También, de paso aprovecho para solicitar a Mariano Rajoy que no le tiemble su pulso, que declare la guerra a Cataluña para salvaguardar la Unidad de España (si fuera Francia no se lo recomendaría, es una potencia nuclear con inversión real en investigación civil y militar), pero siendo Cataluña, nos podemos permitir este capricho. Urge enviar tropas allí, está en juego la Constitución, y ya se sabe, el garante de la Unidad Nacional, de España, es el Ejercito. Estas tropas deberían ir con su capitán general al frente, por supuesto... ¡Viva el Rey!

Por otro lado también podemos ir buscando otros enemigos, la crisis económica, el alto grado de paro juvenil en Europa, reclaman guerras al estilo de la "Segunda Guerra Mundial" donde matar-asesinar a los jóvenes y ancianos, en el frente ó de hambre-enfermedad. En el pasado pusieron las bases para un relanzamiento económico posterior (menos en España, que como somos diferentes, se hizo esperar unas décadas más). Eso si, queridos líderes europeos, hay que ser convincentes para que en nuestros jóvenes anide el odio, y vayan convencidos de pegarse tiros bien dados, no vayan a regresar del frente y engrosar la factura hospitalaria-sanitaria. Hay que ser convincentes para que en los cuarteles se muevan los sables. Hay que ser convincentes para que la prensa reproduzca como la polvora las máximas y proclamas. Aquí en España tenemos varios conflictos territoriales de esta naturaleza, muy convincentes para la mayoría de la población.

La Economía de Guerra aparece tras una fuerte crisis económica, y dedica todo los esfuerzos no a recortes pusilánimes, dedica todos sus esfuerzos a la destrucción másiva de todo el tejido productivo y de todo el excedente-no excedente de población en paro ó mercancias ó infraestructuras. Los parados si creen adecuadamente que el culpable de todos los males es el enemigo, van al frente por una ración de habichuelas. Las élites ricas siempre pueden emigrar a otro sitio, Suiza, por mantener las tradiciones, también hay que pensar en ellos.

Además, en el caso de Cataluña que no cuenta con un ejercito, cuento con que ganemos, así que podemos imponerles una inmensa factura por daños morales, eso si, queridos líderes europeos, no les vendan demasiadas armas ni muy modernas, que las españolas tienen ya unos añitos encima, y eso nos podría complicar el conflicto.

La Economía de Guerra, a imagen y semejanza que en lo acaecido desde 1939-40 a 1945, podría eliminar todos los excedentes productivos para siempre (hasta la siguiente guerra, me refiero, para siempre es demasiado tiempo). He visto en documentales y libros que este es un sistema altamente eficiente para aplicar recortes, como política de austeridad una maravilla,...

En el caso de Cataluña ya tenemos la experiencia de la Guerra Civil de nuestro país, antesala de la que he nombrado, desde luego fue muy eficiente y eficaz en cuanto desaparecidos, reducción de población, reducción de costes, etc.

Posteriormente, el ganador redefine a su imagen y semejanda el sistema económico (lo vi en otro documental sobre Brettons Woods), así que por mantener tradiciones no dejaríamos a la nueva Cataluña española desamparada, seguro que Mariano habilitaría un impresionante plan de reconstrucción, consiguiría el pleno empleo (sin guerra ya está bajando el paro, es un artista), generaría un baby boom (sin televisión, sin aborto, sin preservativos,...),... Redefiniendo las relaciones "España Nación Única" - "Cataluña Región Súbdita", podríamos imponerles una fuerte compensación de guerra, al fin y al cabo, no son más que unos fanáticos separatistas, seguro que a Dios no le parece mal.

Pregunta del referendum de autodeterminacion: ¿Ironía, Sátira ó Realidad?

¡Viva el Rey!

Saludos a los queridos líderes europeos...

domingo, 15 de diciembre de 2013

martes, 10 de diciembre de 2013

La homeopatía en España: vergüenza nacional

Acabo de leer una Orden del "Ministerio de Sanidad" que me produce auténtica vergüenza al dar un rango farmocológico a la  homeopatía y sus productos (podeís leerla en http://www.msssi.gob.es/gl/normativa/docs/Ordenhomeopaticos.pdf )... 

Que conste que no me opongo a que en la farmacias se vendan chicles, tabaco de chocolate ú otras chucherias al precio que se quiera, pero asociar los "medicamentos homeopaticos" a la "Agencia de Medicamentos" está fuera de lugar, crea confusión, y es una clara cesión del racionalismo y la ilustración frente el fetichismo, lo mitológico, la supertición... una vuelta al pasado de las cabernas. Sólo hace falta que ahora sustituyamos los médicos en los hospitales por brujos ó curanderos medievales que practiquen los sangrados, hagan exorcismos, etc.

El absurdo es total, los llamados "medicamentos homeopáticos" deberían ligar su control al "Ministerio de Alimentación", como cualquier producto que consumen las personas, para asegurarnos de que no continen ningún elemento nocivo para la salud humana por seguridad alimentaria, cobrando una tasa anual por usar la denominación de "medicamento" a cada partida que se produzca.

Sin embargo, meter dentro del paraguas del "Ministerio de Sanidad" a estos productos es una aberración contra el método científico, contra la razón humana, contra la ética más mínima. Los hipocondriacos que toman estos placebos no se van a enterar en que Ministerio se analiza la seguridad alimentaria. Sin embargo, generar la duda entre la población al asociarlos a la salud, es una vergüenza nacional y europea.

A las farmaceúticas de verdad, a las que investigan para encontrar medicamentos con principios activos que curan, y que matan en sobredosis, les da igual la homeopatía. Y los enfermos que son utilizados por timadores aprovechándose de un problema de hipocondría (desde una perspectiva psicológica), se ven usados y desamparados dentro del sistema de salud.

Hay que tener claro que es un medicamento, y que es un jugete ó chuchería que imita a un medicamento de verdad, pero que no contiene principios activos... y ambos no pueden estar bajo el mismo soporte legal. Por ello, ahora que estamos en un periodo de exposición pública del proyecto de Orden Ministerial, me gustaría que cambiaran la misma al "Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente". Como mucho, trataría este producto como una gominola que se puede adquirir en farmacias, como los chicles, los chupetes, etc. reproduciendo con el realismo que quieran las cajas de los auténticos medicamentos...

Hoy más que nunca se confunden ciencia y pseudociencia, me da miedo que por presiones podamos meter a la Astrología en el "Ministerio de Educación y Ciencia", o que metamos la Alquimia en el "Ministerio de Mineria" ... ya que intenta buscar la piedra filosofal para transmutar metales en oro.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Día Mundial de los Derechos Humanos

El concepto de Derecho Humano es un concepto propiamente europeo, que luego se extiende a las dos orillas del atlántico, y finalmente se propaga a todos los países del planeta Tierra con la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada el 10 de diciciembre de 1948 por las Naciones Unidas.

Sin embargo, ha día de hoy la consecución de los derechos recogidos en la Declaración todavía está en vías de desarrollo. Por un lado, hay culturas que no tienen como eje central conceptual el derecho positivizado en las personas, utilizan otro tipo de organizaciones sociales. Por otro lado, el reconocimiento de los derechos precisa de instituciones que garanticen su desarrollo, y en este sentido, existe todavía un amplio recorrido por realizar.

La Declaración parte del reconocimiento de la dignidad humana, vertebrada a través de cuatro valores: libertad, igualdad, solidaridad y seguridad. De esta forma se ha realizado un amplio recorrido de desarrollo conceptual: pasando por los derechos económicos ó de atención social, los derechos culturales, la igualdad del hombre y la mujer (con la universalización del voto a tod@s), los derechos reproductivos ó, más recientes, los derechos medio-ambientales.

La separación entre el derecho y la moral ha sido un logro de la modernidad, la laicidad de la ética. En una Europa donde emergen diferentes religiones (catolicismo, protestantismo, calvinismo ó anglicanismo), la ilustración da una de sus mejores frutos: las personas como sujetos de los derechos. Un claro elemento de identidad cultural continental en estos momentos donde se precisa fijarnos en los que nos une, más que en lo que nos separa, para conformar un modelo económico que permita la dignidad de todos los seres humanos. Una igualdad como diferenciación, no como equiparación, es decir, una igualdad vertebrada como una universalidad de los derechos entre diferentes, independientemente de la raza, genitalidad, opciones sexuales, lengua, etc.

A pesar de las dificultades de objetivación de la justicia, este texto es un claro instrumento para implantarla en nuestras comunidades. Por eso, ante el aniversario de la adopción de la resolución 217A de las ONU es un buen momento para recordar y releer la Declaración (se puede leer en  http://www.un.org/es/documents/udhr/ ).


jueves, 5 de diciembre de 2013

La innovación en "La Ley de Transparencia, Acceso a la Información y Buen Gobierno".

Existe una laguna en nuestro país, falta una legislación clara sobre la forma de asegurar la transparencia y el acceso a la información, que imponga muy pocos límites a la fiscalización en las actuaciones de los poderes públicos. El actual gobierno ha llevado al Congreso una "Ley de Transparencia, Acceso a la Información y Buen Gobierno", que vió la luz verde el pasado 28 de Noviembre.

Nadie duda que transparencia, acceso a la información y buen gobierno son tres valores necesarios en un sistema democrático. Existen conexiones entre estos valores, la transparencia está ligada al control de los usos de los recursos públicos, tanto en el sector público como del sector privado que recibe financiación pública.

Sin embargo, aprobar un texto en el Parlamento que nombra estos tres derechos-valores, no quiere decir que el texto legislativo que los desarrolla cumpla con ese objetivo. Leyendo en diagonal el texto percibo que en la forma en que vertebra el proyecto normativo el gobierno del PP introduce muchos elementos oscuros, anticuados,...

He centrado mi atención en la transparencia dentro del siglo de Internet y la sociedad de las tecnologías de la información (TIC). La aplicación del valor-derecho de la transparencia ó tiene una clara vertiente electrónica ó no será transparente ese "buen gobierno". Así cabe concluir, desde la perspectiva tecnológica, la legislación nace desfasada, anticuada,...

La corrupción es consecuencia de la concentración de poder, la discrecionalidad en la toma de decisiones, y la ausencia de efectividad en los mecanismos de control. Se ha desperdiciado una oportunidad para conectar transparencia con buen gobierno al actuar eficazmente a través de esta ley. La transparencia es clave a la hora de que los ciudadanos sepan lo que están haciendo en la gestión los organismos dependientes de las Administraciones Públicas.

El poder viene del conocimiento, no de la información en si misma... la calidad de la información es clave, entre los aspectos importantes que dan calidad y están ausentes podríamos decir que no hablan de la organización de archivos/documentos, de la potenciación de mecanismos tecnológicos que permita navegar en la documentación, los instrumentos de publicidad activa, la simplificaciones de procedimientos,...

Estamos delante de una norma que no marcará un antes y un después en materia de transparencia, una ley que carece de elementos innovadores. Una ley de mínimos que transpone al ordenamiento español elementos que proceden de normativas europeas en vigor, una regulación que eluye la implementación de los mecanismos que rompan la opacidad con que operan muchos organismos públicos a la vista de los usuarios, los ciudadanos.